Mi?rcoles, 05 de enero de 2011

Richard Burton hab?a representado frente a las c?maras las m?s ins?litas escenas. Ahora, sin embargo, viv?a una especie de sue?o o pesadilla. Y no era delirio alcoh?lico lo que ve?a, ni pesadilla oscura, ni visi?n fantasmal salida de las drogas. Era la realidad. En aquel circo de mala muerte, en Puerto Vallarta, M?xico, un lanzador de cuchillos hab?a hecho que Elizabeth Taylor, su esposa, se pusiera frente a una mampara de madera, dispuesta a recibir los agudos pu?ales que el cirquero le tirar?a.
Y sonre?a Liz, y en actitud graciosa aguardaba lo que iba a suceder.?
-Ruego al respetable p?blico guardar silencio -pidi? El Gran Barz?n en el micr?fono con voz grandilocuente-. La m?s peque?a distracci?n me har?a fallar el tiro; el cuchillo se clavar?a en el cuerpo de la hermosa se?orita Taylor, y le quitar?a la vida.
A pesar del poco espa?ol que sab?a Burton alcanz? a entender lo que dec?a el hombre. Sinti? el impulso de quitar de ah? a Elizabeth y salir de la carpa, pero la serena actitud de ella lo contuvo. Se hizo el silencio, se apagaron los focos de la pista y s?lo un reflector ilumin? la escena.?
Empez? a lanzar sus cuchillos El Gran Barz?n. Uno a uno se iban clavando en la madera, a unos mil?metros del cuerpo de la actriz. La forma de Elizabeth iba quedando dibujada por los pu?ales como una dram?tica silueta. El ?ltimo cuchillo, lanzado con actitud triunfal por el cirquero, casi le roz? los cabellos al clavarse sobre su cabeza.
Una ovaci?n premi? la haza?a del cirquero. Liz hizo sali? de su cerco de afiladas hojas, salud? a la gente con graciosas reverencias y luego volvi? a su palco llevada de la mano por el cuchillero. Los sigui? Burton alelado, sin atinar a decir nada. En silencio estuvieron Richard, Liz, George C. Scott y su mujer el resto de la funci?n. Cuando salieron, terminado el espect?culo, coment? Burton, todav?a nervioso:
-Debimos haber estado locos para dejar que pasara esto.
Elizabeth, tranquila, respondi?:
-Los actores y las actrices tenemos que estar un poco locos.
Uso la an?cdota como ilustraci?n de mi art?culo de hoy. La verdad es que para vivir en este circo que es la vida, todos tenemos que estar tambi?n un poco locos. De otra manera nos agobiar?an los mil y mil sucesos de la existencia cotidiana, los quebrantos y dolores que el vivir conlleva, las peque?as miserias que sufrimos y que hacemos sufrir a los dem?s. El a?o que se fue nos lanz? toda suerte de cuchillos, los de la violencia y la inseguridad. Pas? ese a?o, y aqu? estamos; un poco locos, s?, con ganas de seguir viviendo esta apasionante, apasionada vida. Demos gracias a Dios, que nos ha permitido llegar a un nuevo a?o. Y en ese circo de magias y cuchillos que es la vida, compartamos el com?n abrazo del amor, de la paz en el alma y de la esperanza en un M?xico mejor.


Publicado por yelapa @ 20:15
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